La huella de CO2 de los materiales de construcción.

      La huella de carbono de un material de construcción son las emisiones de dióxido de carbono (CO2) desde la obtención de materias primas hasta el tratamiento como desperdicios o descomposición, pasando por la fabricación, manufacturación y su transporte hasta obra.

La huella de carbono se mide en “toneladas de CO2 por tonelada de material”.

      En la actualidad, el uso masivo de materiales de carácter global como el cemento, el aluminio, el hormigón, el PVC, etc., ha causado un incremento notable en los costes energéticos y medioambientales. El sector de la edificación es el responsable del 40% de las emisiones de CO2, a la vez que genera el 30% de los residuos sólidos y el 20% de la contaminación de las aguas.

     El hormigón es el material de construcción más empleado en el mundo, cada año, la industria del hormigón emplea 1.6 billones  de toneladas de cemento. Cada tonelada de cemento en su fabricación, emite 1 tonelada de CO2 a la atmósfera.

    El sector cementero es responsable de alrededor del 5% de las emisiones de CO2, principal gas productor del efecto invernadero y cambio climático.

La figura 1 muestra la emisión de CO2 de los principales materiales de construcción.

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     La reducción del impacto medioambiental en la construcción pasa por el uso de materiales biodegradables o reciclados de la biosfera, como la madera, y barnices naturales, con bajo nivel de procesado industrial. En todos estos casos, la mayoría de la energía asociada a su producción proviene del sol, por lo que el consumo de energías no-renovables y las emisiones asociadas se reducen considerablemente e incluso llegan a ser negativas.

 20140722_130611    El uso de madera estructural en los edificios conlleva, siempre que los procesos de tala sean sostenibles (lo que conlleva la plantación de un árbol nuevo por cada árbol talado), una captura previa de CO2 en los bosques y un almacenamiento de dicho CO2 durante toda la vida útil del edificio (50 años como mínimo). Esto convierte a los edificios con estructura de madera en auténticos “almacenes de CO2” que, deberían ser promovidos desde las Administraciones.

      Los árboles, durante su crecimiento a través de la fotosíntesis, absorben CO2 y expulsan oxígeno. Ese CO2 se sigue absorbiendo durante la vida del árbol, aunque las tasas relativas de absorción son mayores cuanto más joven es el árbol. Ese CO2 absorbido por el árbol no desaparece al cortarlo sino que si de él obtenemos un producto de madera, ese producto mantiene secuestrado durante toda su vida útil el carbono que ha estado fijando el árbol en su crecimiento.

      El uso de la madera en la construcción puede ser un factor determinante ya que la reducción en las emisiones posiciona a la madera en una condición ventajosa frente a sus competidores en términos de sostenibilidad en la construcción.

      Si vamos a usar madera en la construcción, procuremos que sea autóctona, para evitar el consumo energético que implica la importación de maderas exóticas, y evitemos el uso de especies en peligro de extinción.

La ecuación está clara: CO2+SOL+H2O=MADERA

ECUACION CO2 v2

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